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The Latin Issue en Viste La Calle 2024.

Ela Casati

Actualizado: 12 nov 2024

Por: Ela Casati (@elacasati)


Chile, sin duda, uno de los países con más peso a nivel cultural en Latinoamérica. Cuna de varios de los escritores de habla hispana más importantes de la historia (Pablo Neruda, Isabel Allende, Gabriela Mistral y Roberto Bolaño, por mencionar apenas unos cuantos), una increíble oferta de museos culturales e históricos en todo el país, sitios que son patrimonio de la humanidad como la isla de Pascua, y una prolífica industria cinematográfica con reconocidos directores (Pablo Larraín, Sebastián Lelio) y actores (como nuestro favorito Pedro Pascal), no es errado decir que Chile es una de las potencias culturales del continente. 


Todas las imágenes usadas en este artículo son cortesía del Instagram oficial de Viste La Calle (@vistelacalle)


Si bien abunda en la creatividad y el talento en todas sus expresiones entre los chilenos, curiosamente su industria de la moda es más bien pequeña comparada con la de otros países cercanos como Brasil y Colombia. En los últimos años, la escena de la moda chilena ha incrementado sus esfuerzos por apoyar y masificar el talento local mediante diferentes iniciativas y eventos. Una de las más famosas es el evento Viste La Calle Catwalk, que se realiza de manera anual en Santiago de Chile, y que consiste en una pasarela abierta a diferentes talentos independientes de la industria local.


La última edición de Viste La Calle Catwalk se llevó a cabo el pasado 29 de octubre de 2024, en Casa Almarza, una bella casona del año 1856 que ha sido reacondicionada para la realización de eventos culturales. Como en ocasiones anteriores, Viste La Calle se trata de una iniciativa colectiva y privada, que implicó el apoyo de patrocinadores privados y un gran esfuerzo de todas las partes involucradas. Las marcas participantes en esta ocasión fueron Cris Miranda, María Guldman en colaboración con Alaniz, Valdés Studio, Vander, Rod Lab Studio y Matías Hernán.


La pasarela de Cris Miranda mostró su nueva colección titulada Cris Mi Kei (que podría traducirse aproximadamente como “estilo Crismi” del japonés al español), en la cual se pudo ver el refinamiento y evolución de sus técnicas de diseño y confección. Esta marca se caracteriza por el upcycling de kimonos japoneses recreados con una sensibilidad totalmente contemporánea y latinoamericana. Con siluetas modernas y aptas para el uso cotidiano en cualquier lugar del mundo, en tonos predominantemente de la gama del rojo y el rosa, Cris Mi Kei fue una colección urbana pero elegante y sofisticada a la vez, que incluyó un performance de danza contemporánea al ritmo del shamisen tradicional como apertura de la pasarela. Definitivamente una de las mejores propuestas en este evento, que combina lo funcional con lo artístico y que, por su carácter y funcionalidad, se proyecta como altamente competitiva y llamativa en los mercados globales.



La colaboración de Maria Guldman con Alaniz, el gigante mayorista del país austral, estuvo compuesta por una colección cápsula de looks enteramente femeninos para la temporada primavera verano. Con el uso de tonos atípicos para este tipo de colecciones resort como azul oscuro, verde oliva, junto con clásicos de esta temporada como el blanco, el negro y el azul cielo, la diseñadora jugó con los contrastes de largos de las faldas y exploró una nueva faceta de su creatividad, pues hasta ahora había sido reconocida más por su trabajo con calzado y accesorios. Esta propuesta es claramente masiva y con seguridad tendrá un gran éxito comercial que llevará a más colaboraciones entre la marca y otros mayoristas.



Vander, la marca de Verónica Neuenschwander, fue otro de los exponentes del upcycling en Viste La Calle Catwalk. La colección de streetwear que presentó tenía elementos tanto del clóset de invierno como del de verano, llegando a mezclar prendas de ambos en un mismo look. Aunque en principio esto pudiese parecer confuso, es de hecho un perfecto simbolismo de cómo el calentamiento global ha provocado tal un cambio climático tal que ya no sabemos qué estación es, y debemos tener un guardarropa siempre listo para cualquier clima posible. La combinación de camisas y vestidos en estampados psicodélicos, además de y una amplia gama de tonos cálidos y vibrantes con abrigos y gorros de felpa gris, trajes deportivos oscuros y botas invernales le dio un tono un tanto cyberpunk y posapocalíptico a toda la colección. El uso de abundantes logos y la participación de un casting de modelos totalmente inclusivo completó el carácter urbano de la propuesta de Vander y muestra su proyección como una marca con el potencial para llegar a las esferas mayores del streetwear.



Valdés Studio exhibió una colección totalmente genderless, como es ya parte de su ADN como marca. La propuesta fue veraniega, idílica, trayendo a la mente las pool parties de las mansiones de Miami. Con una paleta en la que predominaron el blanco crudo, el naranja intenso y el amarillo mantequilla (indudablemente uno de los colores clave de la temporada primavera-verano 2025), la colección Rich Bitch Energy exploró también las posibilidades ofrecidas por la experimentación con estampados de flores tropicales y rayas verticales. Las siluetas oversized, camisas de manga media y bermudas totalmente frescas se combinaron con gafas de sol rectangulares, mocasines de cuero negro y la ya viral tendencia de las pañoletas anudadas a la cabeza con gorras encima. 



Por otro lado, Rod Lab Studio presentó COBRA, que fue una de las propuestas más contundentes de este evento. Abriendo con el performance de DJ Lizz, la pasarela de la marca mostró una abundancia de estampados de reptiles en negro, gris plata metalizado y rojo intenso, por medio de bodysuits, bikinis, algunos vestidos largos y ajustados y sets de tops con minifaldas, acompañando varios de ellos con estolas que simulaban serpientes sobre los hombros de las modelos. El número final de esta pasarela, un bodysuit de malla rojo con agujeros redondos de diferentes tamaños, acompañado por tacones de PVC transparentes y una sencilla pashmina en estampado de serpiente rojo y negro, evidenció la habilidad del equipo de la marca a la hora de manipular textiles y ampliar sus posibilidades de uso. 



La última pasarela de Viste La Calle Catwalk fue de la de Matías Hernán con su colección MH 360º. Llevando el athleisure a nuevas sensibilidades híper futuristas, en esta propuesta el nylon, la lycra y demás materiales sintéticos se usaron para crear looks en su mayoría ceñidos al cuerpo e inspirados en las estéticas de los gyms contemporáneos, por medio de tops y shorts deportivos, pantalones cargo de diferentes largos con cierres abiertos en varias secciones y tracksuits con estampados en rayas verticales. En contraste, otros looks incluyeron vestidos con cortes asimétricos, tops y minifaldas plisadas, y un espectacular final con minivestidos negros combinados con corsets de plástico transparente intervenidos con luces LED. 



Además de la diversidad tanto en propuestas de moda como de los tipos de modelos que desfilaron por la pasarela, el ambiente de fiesta en Viste La Calle Catwalk fue palpable. Incluso al comenzar cada marca fue aplaudida y ovacionada por sus fans, cosa que no suele verse en otros eventos de la industria, y que es muestra del entusiasmo y apoyo de los fashionistas chilenos a sus marcas locales. 


En conclusión, la iniciativa por parte de los participantes y organizadores de Viste La Calle ha rendido frutos al posicionarse como uno de los principales eventos de la moda chilena en el cual se puede conocer de cerca el talento local independiente. Esta pasarela ha sido exponencialmente exitosa en su labor, y esperamos que siga creciendo y mostrándole al mundo todo el potencial de la moda chilena para posicionarse en el sector global.

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