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Melania Trump ¿Qué nos dice con su vestuario?

The Latin Issue

Por: María Antonia Vallejo


Desde Jackie Kennedy hasta Melina Trump, hemos visto como con el paso del tiempo queda al claro entre las primeras damas estado unidenses, el vestuario nunca va a ser una casualidad y por el contrario tendrá todo que ver con el plan político de sus esposos e inclusive, de ellas mismas. Durante el mandato de Donald Trump, que ahora está llegando a su fin o tal vez, a una posible reelección pudimos ver como la primera dama de una de las naciones más importantes del mundo brillo más que por su afán político, por los constantes mensajes y emociones que suscitó a través de su guarda ropas diplomático.


Ahora bien, antes de hacer un análisis de unos de los principales conjuntos de indumentaria que Melania Trump ha usado para ciertos eventos de estado y que además, han suscitado desde aplausos hasta notorias críticas, es necesario entender un poco del contexto político en el que se ve envuelta la primera dama al ser la esposa de un personaje polémico por excelencia. Harry Holzer, un académico político estado unidense, afirma que el gobierno de Trump se ha basado en demostrar su poderío económico y además en beneficiar aquellos con más altos ingresos de la nación, a partir de sus reducciones habituales de impuesto a este sector de la población. Su poderío y estatus económico fue muy dejado en claro también desde el primer año como primera dama de Melania, donde se le vio usando un abrigo de Dolce & Gabanna para un encuentro diplomático en Sicilia, Italia.


La pieza de diseñador costaba alrededor de 55,000 USD un precio polémico, teniendo en cuenta que esa misma cifra es el ingreso anual de una familia promedio de norte américa. De acuerdo con la revista Vogue USA y la periodista Kate Bennet, autora del libro Free Melania: the unauthorized biography, ninguna de las decisiones que hace la primera dama en cuanto al vestuario es tomada al azar, por más que ella lo afirme durante las muy pocas entrevistas que concede. A comparación de Michelle Obama que prefería el uso de trajes realizados por diseñadores jóvenes y locales, siendo una plataforma para los diseñadores de todo tipo. Melania apunta más hacia los diseñadores de lujo aclamados por la industria de origen europeo, dejando ver una vez más la distancia y poca calidez que tiene hacia el país del cual es primera dama y por lo cual ha sido constantemente criticada.


Fotografía tomada Teen Vogue.


El vestuario es una de las herramientas semióticas más utilizadas dentro de la política, pero en el caso de la primera dama parece que más que una herramienta para apoyar el mandato de su esposo, ha sido un arma de doble filo por las torpes decisiones que se han tomado desde este aspecto. Como en agosto del 2017, cuando Melania decidió usar unos tacones de 10cm de altos para visitar a las zonas de inundaciones de un huracán devastador que paso por el estado de Texas.


También fue en su primera gira oficial por áfrica cuando la primera dama decidió utilizar un polémico sombrero en la región, la pieza llamada Sacalot, fue llevada por los colonos a los países africanos con la creencia de que el sol afectaba más el cerebro de las personas blancas que el de los negros. Estos incidentes han sido solo uno de los pocos que reflejan en gran medida, la poca importancia que el presidente Trump le ha dado durante su mandato a las minorías económicas y étnicas, pero más aún la poca importancia que le da al ser “políticamente correcto” incluso siendo el mandatorio de una súper potencia global.


Fotografía tomada de The Guardian.


Y es que cuando el presidente ha querido dejar un mensaje claro frente a sus planes de política, tanto interior como exterior, es claro que la primera dama más allá de ser su esposa es una herramienta política capaz de mover la opinión pública, como lo han demostrado durante los últimos cuatro años de mandato.


Esto se demostró una vez más con la visita diplomática de la familia presidencial al vaticano, donde Melania e Ivanka Trump siguieron rigurosamente los protocolos de vestimenta creados por la santa sede católica. Pero la polémica suscitó cuando a días de esta visita, la pareja presidencia se dirigió a Arabia Saudí donde la primera dama rechazo el uso del pañuelo en la cabeza, claramente como un desprecio de Trump a los movimientos diplomáticos de varios países del medio oriente y la imposición a veces brusca de sus propias reglas dentro del movimiento político global.


Pero sin lugar a dudas uno de los movimientos más astutos, y polémicos de Trump mediante el vestuario de la primera dama, fue el que realizó en 2018 con una aparicion sorpresa en uno de los albergues de niños con padres inmigrantes. Luego de los duros discursos y políticas de Trump contra los inmigrantes y los polémicos lugares de reclusión donde mantuvo a docenas de niños hijos de padres de otra nacionalidad diferente al estado unidense, la primera dama decidió usar esta chaqueta para su visita oficial: La parka verde militar de la marca Zara era un supuesto acercamiento a una moda más cercana con la población, puesto que solo costaba 49 dólares, pero más allá de esto lo que realmente sonó dentro de los medios en aquel momento fue el mensaje tan diciente estampado en el respaldo de la chaqueta: “Realmente no me importa ¿y a ti?”.

Fotografía tomada de CNN.


Más allá de una decisión de estilo o de tendencia, teniendo en cuenta que la parka fue lanzada dos años antes de que la primera dama la usará, el mensaje se refirió una vez más al apoyo de su esposa a las políticas racistas y xenofóbicas del presidente Trump. Ahora, lo interesante parece ser que Melania no siempre ha usado su vestuario para apoyar a su esposo, por el contrario, lo ha tomado como un arma para demostrarle cuando no está de acuerdo con unos de sus muchos escándalos.


Esto lo afirma una vez más, Kate Bennet cuando dice que se puede saber cuándo Melania está molesta por su esposo por los outfits que elige en contra de sus decisiones diplomáticas. Este fue el caso cuando después de que el Washintong Post filtrará el famoso video donde el entonces magnate new yorkino afirmará que cuando se es famoso se puede hacer lo que quiera con las mujeres y lanzó la polémica frase “Grab them by the pussy”. Un par de días después de la polémica, durante el segundo debate presidencia del Donald Trump y Hillary Clinton, la primera dama uso una blusa de la firma italiana Gucci que saltó a ser noticia por el nombre de la pieza “The Pussy Bow” lo cual, según ciertos analistas de moda, fue un claro mensaje de desprecio hacia su esposo.


Fotografía tomada de Cosmopolitan.


En medio de los supuestos rumores acerca de la debilidad de su unión marital con Trump, la primera dama decidió una vez más alarmar la prensa de la industria de la moda cuando llego en enero del 2018 al debate del estado de la nación con un traje de chaqueta y pantalón blanco imitando por completo el mismo traje usado por Hilary Clinton cuando esta fue elegida como candidata por el partido demócrata. Esta elección se vio a modo de burla contra su esposo, especialmente porque se dio días después de que el periódico The Wall Street Journal revelara que el abogado de Trump pago a una actriz porno por silenciar el affaire que tuvo con el ahora presidente en el 2006.


¿Qué otros mensajes a través de su vestuario nos traerá este nuevo periodo como Primera Dama de los Estados Unidos?

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