Elizabeth Salim y el futuro del diseño sostenible en Latino América.
Actualizado: 29 abr 2024
Elizabeth no solo es la creadora de su marca de vestuario homónimo “Salim” sino que me atrevería a decir que también es una de las mentes más brillantes en la actualidad dentro de la industria de la moda. Durante esta entrevista hablaremos con la diseñadora sobre sus inicios, sus proyectos pasados y futuros además de mirar su trayectoria tras el lente de la sostenibilidad.
¿Quién es Elizabeth Salim?
Soy una diseñadora un poquito diferente a lo que hay en el mercado. El término correcto al que se le ha acuñado mi trabajo ha sido diseñadora descentralizada, porque trabajo tanto en las áreas de tecnología e innovación, como la visión de sustentabilidad, y también desde la visión high-end de moda.
También me desempeño como consultora de innovación y sustentabilidad. Pues he tenido la oportunidad de trabajar con marcas muy grandes, en este caso pues ha sido Google, Oracle, Intel, Continental, y hace poco pues también estuve involucrada en algunos temas de desarrollos textiles con NASA. Hace un par de años decidí hacer mi propia marca, y desde este punto, pues hacer o generar un punto de quiebre desde lo que hoy en día creemos que es el diseño sustentable latinoamericano, y hacerlo con un contexto comercial.
Además, he notado mucho que cuando se habla de diseño mexicano, como que siempre te vas a los bordados, a la artesanía, al día de muertos, a las flores… Y les digo que hay más mexicanidades de las que tenemos que hablar, sobre todo las que están hiladas a la cultura de la música y al underground, en las cuales siempre he estado muy inmersa.
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¿Cómo inició tu relación con el diseño y cuál fue el procesos para crear tu propia marca?
La marca nace de esta visión. De tomar la disidencia, de tomar la cultura, tomar la tecnología, la sustentabilidad y crear un concepto distinto.
Estando en Silicon Valley acompañando un proyecto de desarrollo de textiles inteligentes, me tuve que vincular bastante con la industria la moda para comprender mucho mejor las necesidades que había detrás de la materia prima, entonces ahí justamente tuve la oportunidad de ver proyectos que eran totalmente fashion tech y descubrí que realmente había una pasión que no había explorado y que quería explorar.
Tras finalizar el proyecto regresó a México y me varios cursos enfocados en producción de moda y conozco a Fernanda Samayoa, mi mentora, quien en un momento me dice “vamos a hacer un trato tú y yo, te voy a meter a un concurso de la Cámara del Calzado de Guadalajara y si tú ganas yo veo la manera en que tú te vayas a Nueva York a hacer tus prácticas profesionales”.
Aceptó el reto, ganó el concurso y me fui para Nueva York, allí pasé por tres empresas muy grandes: Marc Jacobs, Rebecca Minkoff y J. Mendel, fue precisamente en esta última donde comienza un tema de diseño y sostenibilidad. Allí se trabaja con pieles exóticas y era bastante el material que se desperdiciaba, entonces yo comienzo a llevar lo que tiraban a la basura y con esto empecé a hacer llaveros o accesorios pequeños que vendía por la plataforma Etsy . Al tiempo hablé del tema con mi jefe de ese momento, Alex y le conté lo que venía haciendo con el desperdicio, entonces él me dijo que si me quería llevar una carta de recomendación para México, tenía que lanzar una colección en la que el 90% de los materiales usados fueran reciclados.
La colección se realizó y al poco tiempo salió en Vogue Italia donde se mencionó mi nombre, diciendo que la marca J. Mendel había apadrinado a un diseñador latino americano para lanzar una colección a partir de residuos reciclados.
En tu página web vi una frase que me llamó mucho la atención “el desperdicio es un error de diseño” y quería saber, ¿Cómo es tu proceso creativo y de producción?
Bueno, no dejo de ser creativa y siempre voy a terminar bocetando a mano porque es parte del proceso. Pero nosotros encontramos que los sistemas de experimentación detrás de las prendas tienen que generar el mínimo de desperdicio posible.
Nosotros lo que hacemos es que todo lo modelamos en 3D. Todos mis bocetos a papel los pasamos a modelado 3D y una vez que nos sentimos cómodos con la visión 3D, entonces ahora sí hacemos los cortes. Así tuvimos un decrecimiento casi de un 45% de basura comparado a métodos tradicionales, que es el que dibujes, que hagas una muestra y si esa muestra no te gustó, haces otra muestra y otra muestra y otra muestra. Entonces también ha sido una regla para nosotros que nosotros no podemos hacer más de dos muestras físicas.
Además, nosotros trabajamos con un complejo de reciclaje textil, entonces todos los materiales que nosotros rescatamos se van directamente a la planta de reciclaje textil con ellos.
También trabajamos con un sistema que se llama Kilómetro Cinco, es un proyecto sobre nuestra cadena de suministros, todos deben estar a menos de cinco kilómetros a la redonda de nuestra oficina central. Ha sido pues un proceso que curiosamente inició como algo muy obsesivo de mi parte, para serte muy honesta, estaba obsesionada con que generemos el mínimo de gases que se pudiera. Pero nunca me imaginé que iba a llamar la atención a nivel internacional y que ya estaba haciendo una alineación permacultural que le daba mucho valor a la marca.
De todos tus proyectos de sostenibilidad, colecciones de moda y conexiones con la tecnología ¿qué producto ha sido el que más has disfrutado hacer?
Yo creo que el proyecto que más he disfrutado hacer fue el XR Fashion Experience, de la mano de Synergy Studio.
Es un chaleco que está todo diseñado en realidad aumentada, pero digamos que es un tipo de tecnología diferente a la AR, se le conoce tal cual como XR, porque interactúa directamente con el usuario a partir de un scan.
Entonces, ese proyecto lo desarrollé de la mano de una gran amiga que quiero mucho, que es Nadia Tamez, que es una mujer mexicana que admiro increíblemente. Y fue un proyecto que incluso llegó hasta las cabezas más altas de Meta y de Spark. Es un proyecto hicimos en el 2022. Y fíjate, estamos en 2024, dos años después y sigue sonando mucho.
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